Arañar es un comportamiento normal del gato y cumple tres funciones: mantener las garras sanas, ejercitar patas y columna, y marcar el territorio con el olor de las almohadillas. Conocer estas funciones permite responder al rascado de forma adecuada, en lugar de tratarlo como un problema que haya que eliminar. Según el fabricante Royal Canin (2026), estas son las bases de este comportamiento.

¿Por qué los gatos arañan?

Mantenimiento de las garras

Al arañar una superficie, el gato desgasta sus garras. Este desgaste es parte del mantenimiento de las garras, que ayuda a mantenerlas sanas. Por eso el rascado se repite con frecuencia: no se limita a un momento concreto del día, sino que forma parte de la conservación normal de las uñas.

Ejercicio de patas y columna

Estirarse por completo contra una superficie firme obliga al gato a extender las patas delanteras y a arquear la columna. Este movimiento constituye un ejercicio de patas y columna que el animal realiza de forma natural. Un rascador que permita ese estiramiento completo facilita que el gato lo ejecute en su totalidad.

Marcaje territorial

Las almohadillas de las patas tienen glándulas que liberan un olor característico. Cuando el gato araña, transfiere ese olor a la superficie, lo que supone un marcaje territorial visible para otros gatos y, para el propio animal, una señal de su presencia en el lugar. Este mensaje olfativo explica por qué los gatos suelen arañar en zonas de paso o junto a los sitios que más usan.

Las tres funciones se cumplen en la misma acción. Por ello, la respuesta debe orientar el gesto hacia una superficie adecuada y no suprimirlo, ya que el rascado satisface necesidades fisiológicas y de comunicación.

¿Por qué los gatos arañan?

¿Qué rascador elegir para tu gato?

Un rascador cumple su función si reúne dos condiciones físicas: no se mueve cuando el gato apoya su peso y tiene una altura que le permite estirarse por completo mientras araña. Según Royal Canin (fabricante, 2026), para enseñar el uso del rascador conviene elegir uno estable y lo bastante alto. Si el modelo falla en cualquiera de las dos condiciones, el gato lo evita o lo usa de forma incompleta.

Estabilidad: que no se tambalee al apoyar peso

Compruébalo antes de ofrecérselo al animal. Apoya las dos manos en la parte superior y empuja con suavidad hacia varios lados para comprobar que no se mueve.

  • Si la base se levanta o se desplaza sobre el suelo, el rascador no es estable.
  • Si el poste oscila al presionarlo, el movimiento se notará al arañar.
  • Un movimiento inesperado es un motivo razonable para que el gato lo evite.

Altura suficiente para que el gato se estire

La ficha no fija una medida concreta, así que la referencia práctica es el cuerpo del propio animal. Obsérvalo mientras se estira junto a un mueble o en el suelo y compara esa extensión con la altura de la superficie de arañado.

ComprobaciónQué observar
Alcance verticalEl gato llega a la superficie con las patas delanteras sin ponerse de puntillas.
Estiramiento completoEl cuerpo queda recto, desde la cola hasta las patas delanteras.
Altura insuficienteEl gato se encoge o araña solo la base en lugar de la parte alta.

Materiales de superficie según la preferencia del gato

La ficha consultada no detalla materiales concretos, por lo que la elección debe basarse en la observación. Ofrece al menos dos superficies distintas en el mismo lugar, por ejemplo sisal y cartón, que son acabados habituales en rascadores, y registra cuál usa con más frecuencia. No asumas que una superficie es mejor que otra por su aspecto: lo que decide es la respuesta del animal.

¿Dónde colocar el rascador?

La ubicación decide si el gato usa el rascador o busca otra superficie. Según la guía de Royal Canin (fabricante, 2026), lo más eficaz es colocarlo cerca de donde el gato ya araña. Un rascador situado en la zona que el gato ya marca aprovecha ese impulso en lugar de competir con él.

Superficies que el gato ya utiliza

Antes de elegir el punto, observa qué superficies presentan arañazos.

Junto a zonas de descanso y paso frecuente

Los rascadores funcionan mejor en los puntos de paso frecuente: el acceso a la cama, al sofá o al lugar donde el gato come y bebe. Un gato que se despierta, se estira y pasa por esa ruta tiene una oportunidad natural de usarlo. Colocarlo en un recorrido diario aumenta la probabilidad de uso frente a un espacio que el animal no visita.

Evitar rincones aislados y poco transitados

Un rascador en un rincón apartado, sin tránsito ni contacto con la vida de la casa, suele quedar sin uso. El gato tiende a marcar en zonas que frecuenta a diario, así que un punto alejado de esos recorridos pierde su función territorial. Si la única ubicación disponible es un rincón tranquilo, conviene desplazar el rascador hacia el pasillo o la sala por la que el gato circula.

Cómo enseñarle paso a paso

El refuerzo positivo consiste en premiar al gato en el momento en que usa el rascador, para que asocie esa conducta con algo agradable. Según Royal Canin (fabricante), 2026, el refuerzo puede darse con elogio, atención, juego o un premio pequeño tomado de la ración diaria.

Secuencia de refuerzo

  1. Observa cuándo el gato se acerca al rascador o empieza a arañarlo.
  2. En cuanto las uñas toquen la superficie del rascador, usa un tono de voz tranquilo y de elogio, o acércate y dedícale unos instantes de atención.
  3. Si el gato usa el rascador por iniciativa propia, puedes ofrecer un premio pequeño de su ración diaria, descontándolo de la comida del día.
  4. Repite la secuencia cada vez que se produzca la conducta. El refuerzo tiene que llegar justo después del arañado, porque el gato solo lo asocia con esa acción si ambos ocurren seguidos.

Qué no reforzar

Las manos no deben usarse como juguete. Si el gato muerde o araña las manos durante el juego, aprende que esa conducta también obtiene respuesta, y el uso del rascador pierde peso frente al contacto humano. Para evitarlo, dirige el juego hacia el rascador con una varita o un juguete que se pueda manejar sin acercar las manos a sus patas. Así el movimiento queda asociado a la superficie correcta y no a la piel de la persona.

¿Qué hacer si sigue arañando los muebles?

Cuando el gato ignora el rascador y sigue atacando sofás, sillones u otros muebles, conviene combinar dos medidas: cubrir o apartar la superficie que le atrae y ofrecerle un rascador con una textura parecida.

Impedir el acceso al mueble

Las opciones prácticas son:

  • Cubrir la superficie con una funda o tela que el gato no pueda utilizar con comodidad.
  • Apartar el mueble de la zona por la que el gato pasa y donde suele arañar.
  • Restringir el acceso a la habitación cuando no sea posible vigilarlo.

Ofrecer una textura parecida

Si araña una superficie concreta, como la tela del sofá, la misma guía recomienda ofrecerle una textura parecida. De este modo mantiene la sensación que busca y la dirige a un objeto diseñado para ello.

Combinar disuasión y rascador

La disuasión retira el mueble como opción, pero no ofrece alternativa. El rascador sin disuasión deja el mueble accesible. Por eso ambas medidas deben aplicarse a la vez:

  1. Coloca el rascador junto al mueble atacado.
  2. Revisa si el gato sigue atacando el mueble. Si la conducta persiste aunque el rascador esté bien ubicado y el mueble esté protegido, conviene consultar a un veterinario o a un especialista en comportamiento, porque puede haber dolor o ansiedad.

¿Qué hacer si sigue arañando los muebles?

Cómo cortar las puntas de las uñas sin tocar el vivo

Cortar las uñas de un gato es una tarea de mantenimiento que se hace solo en la punta. La parte que se corta es la porción que queda más allá de la zona rosada, y el criterio para decidir dónde cortar es identificar el vivo antes de tocar la uña.

Identificar el vivo

El vivo es la parte rosada de la uña, que contiene tejido sensible con irrigación. Si se corta, sangra. Por eso el primer paso es observar la uña a contraluz o con buena luz:

Tipo de uñaDónde cortar
Uña clara o translúcidaSe distingue el vivo como una zona rosada; se corta solo la punta, sin llegar a ella
Uña oscura o negraEl vivo no se ve; se retira una porción mínima de la punta en cada corte
Uña con vivo visible hasta la puntaNo se corta esa uña en esa sesión, porque no hay punta sin vivo que recortar

Sujeción y postura

Una sujeción firme y tranquila ayuda a evitar cortes accidentales en el vivo. Un método general:

  • Sujeción: sentar al gato sobre el regazo o sobre una superficie estable, envuelto en una toalla si se mueve mucho, dejando libre solo la pata que se va a trabajar.
  • Presionar suavemente la almohadilla del dedo para que la uña salga hacia fuera.
  • Mantener el cortaúñas perpendicular a la uña, nunca de lado.

Herramienta adecuada

El corte requiere un cortaúñas para gatos con hoja bien afilada. Una hoja desafilada aplasta la uña en lugar de cortarla limpiamente, y con ello aumenta la probabilidad de astillarla o de presionar el vivo sin querer. Conviene tener la herramienta lista antes de empezar, para que la sesión sea corta y no se alargue con el gato ya inquieto.

La respuesta depende de la prohibición general del artículo 27.b) de la Ley 7/2023, que impide practicar a los animales de compañía cualquier mutilación o modificación corporal permanente, sin que sirva de justificación un motivo funcional o estético. Por tanto, esa causa alegada no basta para legalizar una intervención de ese tipo.

La misma norma recoge tres excepciones, todas con un requisito común: informe veterinario.

SupuestoTratamiento según el artículo 27.b)
Mutilación o modificación corporal permanente (aunque se alegue motivo funcional o estético)Prohibida
Marcaje de la oreja de gatos comunitariosExcepción, con informe veterinario
Intervención terapéuticaExcepción, con informe veterinario
Intervención que limita la capacidad reproductivaExcepción, con informe veterinario

El texto consultado no menciona expresamente la onicectomía (desuñado). No se puede afirmar, por tanto, que la ley la nombre ni como prohibida ni como excepción. Para saber si un caso concreto encaja en la prohibición o en una excepción, conviene leer el artículo completo en el Boletín Oficial del Estado (publicación de 29 de marzo de 2023) y consultar al veterinario que atiende al animal, que es quien debe emitir el informe exigido.

¿Cuándo consultar al veterinario?

Arañar el rascador de forma habitual es normal. Hay que consultar a un veterinario o a un especialista en comportamiento si el rascado es excesivo, se concentra en una zona o el gato reacciona con fuerza al tocarle ahí, porque puede haber dolor o ansiedad.

Rascado excesivo o concentrado en una zona

El arañado normal se reparte entre superficies y responde a su uso habitual del rascador. Un rascado excesivo o concentrado en una sola zona no encaja con la conducta normal y hay que consultarlo con el veterinario o con un especialista en comportamiento. Para describirlo al profesional, conviene anotar:

  • La zona exacta afectada y si siempre es la misma.
  • Si el gato usa el rascador o solo arañan esa zona.
  • Si el patrón es nuevo respecto a su comportamiento anterior.
  • Si el cambio coincide con modificaciones en el hogar o en la rutina.

Reacción intensa al tocar una zona concreta

Si el gato se aparta, bufa, gruñe o intenta morder al tocar una parte determinada de su cuerpo, la reacción localizada es un dato clínico relevante. Una respuesta fuerte limitada a un punto sugiere que esa zona es sensible. La exploración corresponde al profesional, que puede evaluar la zona sin que el dueño insista en el contacto.

Dolor o ansiedad que requiere diagnóstico

El rascado concentrado y la reacción al tacto pueden tener origen doloroso o emocional, y ninguno de los dos se distingue solo observando al animal en casa. La consulta debe hacerse con el veterinario y, cuando se sospecha ansiedad, con un especialista en comportamiento. Llevar las anotaciones sobre zona, frecuencia y cambios recientes facilita esa evaluación.

Fuente: Royal Canin (fabricante), 2026.

Preguntas frecuentes

¿Dónde coloco el rascador para que mi gato lo use?

Ubícalo cerca del punto donde tu gato ya araña, y elige uno estable que no se tambalee y sea lo bastante alto para que pueda estirarse por completo. Si lo pones en un rincón apartado, es menos probable que lo utilice.

¿Qué hago si mi gato araña el sofá en vez del rascador?

Ofrécele junto al rascador una superficie con textura similar a la que prefiere, por ejemplo tela si araña el sofá. Mientras tanto, cubre o aparta el mueble para que deje de resultarle atractivo.

¿Cuándo debo acudir al veterinario en lugar de esperar a que se adapte?

Consulta a un veterinario o a un especialista en comportamiento si el rascado es excesivo, se concentra en una sola zona o el gato reacciona con fuerza al tocarla, porque puede haber dolor o ansiedad (Royal Canin, fabricante, 2026).